Informe propone reformar el modelo regulatorio eléctrico en Chile para mejorar la calidad del suministro, incorporando incentivos por desempeño y un enfoque “brownfield” que considere la infraestructura real y permita enfrentar los desafíos de la transición energética.
La calidad del suministro eléctrico en Chile enfrenta desafíos persistentes. En este contexto, Rodrigo Moreno, académico de la Facultad de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, Director del Centro de Energía ENLACE y líder del Grupo Energía del Istituto Sistemas Complejos de Ingeniería, propone una serie de cambios estructurales al modelo regulatorio vigente mediante el informe “Recomendaciones Regulatorias para la Distribución Eléctrica en Chile”, aportando propuestas para mejorar el desempeño del sistema y acelerar la transición energética.
Un nuevo estudio elaborado por el Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) y el Centro de Transición Energética (CENTRA) advierte que el modelo actual de distribución eléctrica no está entregando las señales necesarias para asegurar un servicio de calidad homogénea en el país.
Un sistema que no está respondiendo
El diagnóstico es claro: El modelo regulatorio vigente no ha logrado garantizar niveles adecuados de calidad de suministro entre territorios.
En 2023, el indicador SAIDI, que mide las horas promedio sin electricidad por usuario, alcanzó 13,6 horas anuales. En algunas comunas, superó las 30 horas.
En 2024, la cifra empeoró. El SAIDI nacional subió a 27,6 horas.
Gran parte de estas interrupciones se originaron en fallas propias de la red de distribución.
¿Dónde está el problema regulatorio?
El informe indica que el sistema actual no genera incentivos suficientes para corregir brechas persistentes, generando una falla estructural en las políticas de recompesa.
Esto se traduce en rezagos en inversión, desigualdad territorial y un deterioro sostenido en la calidad del servicio.
El escenario es especialmente crítico si se considera que la política energética del país busca acercarse a una hora anual de interrupciones hacia el año 2050.
Del modelo ideal al modelo real
Uno de los cambios más relevantes es la propuesta de migrar desde un modelo ‘greenfield’ a un enfoque ‘brownfield’.
Mientras el modelo ‘greenfield’ evalúa a las empresas como si operaran con una red construida desde cero y bajo condiciones óptimas, el enfoque ‘brownfield’ incorpora la infraestructura existente y sus restricciones reales.
Este cambio permite alinear la regulación con las condiciones efectivas del sistema, reconocer las inversiones ya realizadas y generar señales más estables para la planificación y expansión de la red, lo que resulta clave para cerrar brechas de calidad y avanzar hacia un servicio más confiable.
Incentivos que importan
El informe también propone incorporar incentivos explícitos basados en desempeño.
Esto implica que las empresas distribuidoras sean evaluadas según resultados concretos, como la calidad del suministro.
Un mejor desempeño podría traducirse en beneficios; un mal desempeño, en sanciones.
El objetivo es alinear los incentivos económicos con la calidad del servicio.
Invertir en un sistema con incertidumbre
Otro eje clave es la necesidad de gestionar la incertidumbre.
Factores como la demanda futura, la integración de energías renovables o los eventos climáticos afectan la planificación del sistema.
Por eso, el informe propone mecanismos regulatorios que permitan adaptarse a estos cambios sin frenar la inversión.
Un sistema en transición
El documento subraya que la red de distribución es cada vez más estratégica.
Además de transportar la energía, también se encarga de habilitar:
la electrificación de la demanda
la incorporación de energías renovables
la descarbonización del sistema
En este contexto, modernizar el modelo regulatorio deja de ser una opción y se vuelve una necesidad urgente.
El informe constituye un aporte técnico relevante para la discusión energética en Chile, en un contexto de transformación del sistema eléctrico y creciente demanda por mayor calidad de servicio.
Su desarrollo fue posible gracias al trabajo articulado entre el Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) y el Centro de Transición Energética (CENTRA), consolidando una propuesta que busca fortalecer la regulación y responder a los desafíos de la transición energética.
El documento completo se encuentra disponible para su descarga en el siguiente enlace: https://grupoenergia.isci.cl/recomendaciones-distribucion